LAS COSAS SUCEDEN POR UNA RAZÓN

Tal parece que la vida te da lecciones todo el tiempo y por algo pasan las cosas. A veces estás tan clavado en broncas o en la rutina que no te pones a pensar que podrías aprovecharlo de manera positiva; o no tienes tiempo, te da hueva y lo dejas. No sé, como que sí, decimos: “Ay, equis, no me interesa” y le damos la vuelta a la hoja.

Pero pues, como les comento, a veces te pasan cosas que te ponen a pensar que por algo pasan. A mí ya van dos veces que me asaltan desde que me cambié de trabajo y sólo me han quitado el cel, y ahora me voy por otro lado; y la tercera casi termina en secuestro, pero mi novio les dio el coche y el dinero y nos dejaron ir.

Yo no sé si es suerte, si un ángel me protege o qué, pero lo que yo pienso es que me he salvado, sigo con vida, no me han hecho nada, ¡no voy a esperar a que me pase algo grave! Después de ver cómo nos va, neta: ¿no hacer nada? ¡O sea, no! A todos nos cala horrible nuestra realidad y obvio que reaccionamos a ello.

Yo pienso que vivimos con mucho miedo y en algún momento era lógico que íbamos a empezar a movernos y ver qué onda, porque pus nomás vemos que no cambia nada, que todo sigue igual y cada vez se pone más rudo. La bota aprieta, pero no frieguen, no vamos a esperar a que nos ahogue.

El miedo, el temor a que no podamos vivir como seres humanos, sino como animales enjaulados, es lo que nos mueve a ponerle un alto a la delincuencia y a la guerra. Ya no queremos más muertos, queremos una vida de seres humanos, con dignidad. Las cosas suceden por algo y es momento de ponernos a reflexionar y empezar el cambio.

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