HAGAMOS REALIDAD LA PAZ Y LA TRANQUILIDAD

Sé que es mucho pedir que los políticos se pongan las pilas y nos hagan caso cuando pedimos que terminen con la guerra, la delincuencia y la violencia. Pero nos urge ya un cambio. Si nos esperamos no va a pasar nada. Tenemos que empezar nosotros.

No pasa día que no sepamos de casos de gente a la que le pasa algo. El otro día que iba con mi hija manejando por Congreso vimos cómo un tipo en una moto se le iba cerrando a una chica que iba adelante en su coche.
La siguió por donde se fue la chica y ya no supimos. Dice mi hija que le sacó una pistola; yo no vi, pero seguramente sí, porque la chica no hizo nada para escaparse.

Cuando no es la comadre de aquel que la asaltaron, es el compadre de aquella que ya lo secuestraron o que le mataron un hijo. Siempre hay motivos de quejarnos, pero lo mejor es hacer algo que estarnos quejando de todo. Qué mejor que saber que nuestro esfuerzo dio frutos y por fin alcanzamos la paz y la tranquilidad que añoramos para nuestros hijos.

Ahí tienen a mi hermana, que no se rindió después de que le mataron a su marido y siguió luchando para sacar a su hijo adelante. Gente como ella es a la que admiro, que le echa las ganas y le sigue dando hasta que consigue lo que quiere. Ella le luchó y salió adelante, y ahora su hijo ya se recibió, se casó y tiene su propia familia.

Cada uno en su casa puede ser ejemplo de lucha para el bien de sus hijos. Enseñémosles buenos valores y el respeto por las personas. Ellos merecen un país con gente de bien y buenas oportunidades. No esperemos –quejándonos– a que sucedan las cosas: hagámoslas realidad.

Escrito por: Mario Cruz

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